Volvieron los manteros a la peatonal de Resistencia luego de diez años.

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Lectores enviaron a nuestra redacción fotografías de manteros instalados en la reconocida peatonal de Resistencia y reavivó el recuerdo del viernes 14 de noviembre de 2008, cuando se originó un enfrentamiento entre facciones políticamente antagónicas.

El hecho

Aquella mañana de viernes, y luego de meses de conflicto entre “vendedores ambulantes”, Cámara de Comercio y Municipalidad, se llegaba al límite de los plazos dispuestos por la Justicia de Faltas para el desalojo de los puestos ilegales de la peatonal, obra considerada ‘emblemática’ por la gestión de la por entonces intendenta Aída Ayala. En el transcurso de esos meses se habían producido constantes cruces entre los punteros que representaban a los ‘ambulantes‘ y funcionarios municipales.

En el medio, el Gobierno provincial prometió la construcción de un shopping de varios millones de pesos en una de las zonas más cotizadas de la ciudad, con todas las comodidades, para instalar a los “ambulantes”. Provisoriamente, los puesteros debían acomodarse en la esquina de avenida 25 de Mayo y Vedia, frente a la sede del Ejecutivo.

La oferta no hizo más que enrarecer aún más el clima ya que un sector de los ‘ambulantes‘ accedió al cambio provisorio, mientras que el resto radicalizó su postura de no moverse de la peatonal hasta que estuviera terminado el shopping, apareciendo en escena el ‘dirigente social‘ Juan Rossi, conocido como “El Pelado”, que comenzaría a comandar al grupo.

Enfrentamientos con distinto grado de violencia entre “ambulantes” e inspectores municipales se sucederían casi semanalmente. En tanto que las acusaciones cruzadas entre los más altos funcionarios de la provincia y de la Municipalidad se intensificaban en los medios.

El jueves 13 para muchos ya parecía claro que al día siguiente algo sucedería. El propio Jacinto Sampayo advirtió en una radio que si los ‘ambulantes’ no se iban, los sacarían por la fuerza. Esas horas previas, debajo de algunos de sus puestos, este grupo fue acumulando diversos elementos contundentes como barras, palos de golf y hasta armas blancas.

A pesar de todos estos elementos, la Justicia no inició ninguna actuación de oficio y el Gobierno -en pleno recambio de ministros- vació de presencia policial la peatonal. El viernes 14 de noviembre de 2008 a las 10 de la mañana, solo había tres o cuatro cadetes de la policía, de los denominados “zanahorias” por su chaleco anaranjado y que solo tenían la función de observadores ya que aún no eran egresados y no portaban armas.

Esa mañana, antes del vencimiento del plazo judicial, llegó hasta inmediaciones de la peatonal la propia intendenta Ayala, quien saludó a Sampayo y toda su movilización de municipales, quienes estaban acompañados por la dirigencia de la Cámara de Comercio de Resistencia.

Pasarían varios minutos de tensión, con los municipales y los “ambulantes” amenazándose mutuamente, hasta la aparición por avenida Alberdi de la camioneta blanca que transportaba a Rossi y otros puesteros, momento exacto en que se desató el caos.

Fabricio Glibota se encontraba sobre el cordón de la vereda de Peatonal Illia y Alberdi, de espaldas a uno de los puestos cuyos titulares vestían camisetas de Sarmiento y remeras de Sandra Mendoza y en los que se escondieron diversos objetos los días previos y de un grupo de grandotes del STM que se encontraban recostados en una vidriera. Estaba claramente identificado como periodista: llevaba su teléfono para móviles de radio y hasta una pequeña filmadora, además de su grabador y mochila. La puñalada por la espalda la recibió casi en el mismo momento en que se originaron los disturbios. El cuchillo ingresó casi 15 centímetros y alcanzó su riñón izquierdo, provocando una intensa pérdida de sangre.

Fueron sus compañeros periodistas quienes lo socorrieron en primer lugar, sumándose luego algunos comerciantes que lo ayudaron a caminar unos 80 metros hasta un patrullero que no se animaba a acercarse hasta el lugar de los incidentes, donde lo subieron boca abajo en el asiento de atrás y lo llevaron hasta el Hospital para ser sometido a una extensa intervención quirúrgica que salvó su vida.

 

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