Se refuerza el apoyo de Trump a Alberto Fernández

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Donald Trump decidió mantener la mejor relación posible con el Gobierno de Alberto Fernández (como lo hizo también con el de Mauricio Macri) mientras la región ya mira con espanto cómo Jair Bolsonaro quema todos los puentes lógicos en la relación con Argentina. Todo el proceso puede resumirse en las reuniones, comunicaciones y mensajes que se fueron cruzando entre la Casa Blanca, el FMI y la Argentina, algunas conocidas y otras mantenidas hasta anoche en secreto.

México no sólo fue el debut internacional formal de Alberto Fernández como presidente electo con la proclamada intención de acercar la estrategia local a la de Andrés Manuel López Obrador, mientras Bolsonaro sigue avanzando hacia la irracionalidad diplomática. En México, casi sin mencionarlo y escondido dentro de la agenda oficial del viaje, Alberto F. tuvo encuentros clave con el gobierno de Trump. Uno de ellos, el almuerzo que mantuvo poco antes de emprender el regreso a Buenos Aires con Mauricio Claver, director de Asuntos del Hemisferio Occidental en el Consejo de Seguridad Nacional de Washigton. Pero hubo otro contacto con un enviado de Departamento de Estado que no fue publicitado, no tuvo foto y se quiso guardar en absoluta reserva.

En esas conversaciones el presidente electo recibió apoyo de Washington y ofertas directas para continuar manteniendo una relación adulta entre los dos países. Alberto F. habla del apoyo que Trump puede darle a la Argentina presionando en el directorio del FMI en la renegociación de la deuda y hasta puso como ejemplo los favores que la administración de George Bush le hizo a Nestor Kirchner, pero detrás hay mucho mas.

Estados Unidos no quiere armarse un frente de conflicto con Argentina en un momento en que la región tiembla en protestas incluso en los alumnos menos pensados como Chile. Y una herramienta para eso es la decisión de Trump de jugar “portándose mucho mejor que Brasil” para balancear el dominio.

Bolsonaro le da ventajas de sobra para eso: esta claro que el presidente de Brasil no iba a venir a la asunción presidencial, pero al menos parecía que la crisis se podía comenzar a calmar cuando el Planalto anunció que vendría Hamilton Mourao, el vicepresidente mas moderado y al que muchos en Brasil acuden cuando todo aparece descontrolado. Duró poco: el último giro de Bolsonaro fue cancelar el viaje de Mourao y reemplazarlo por un ministro de mucha menor categoría en su administración.

ambito.com

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