“Los gringos trajeron la civilización” por Mario Vidal

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El 2 de febrero de 1878, desembarcaron en el antiguo puente de San Fernando, actual Club de Regatas Resistencia, provenientes de Udine, 66 familias.    

Un año más tarde, vinieron 48 familias más.

Muchos de esos inmigrantes eran mano de obra no especializada, pobre, en su mayoría casi analfabeta, que venía huyendo de la miseria y de la explotación.

El latifundio, la desocupación, el hambre y la falta de perspectivas los habían llevado a la dolorosa experiencia de decir adiós a las tierras donde nacieron.

Pese a ello, fueron esos gringos los que trajeron a esta región la verdadera civilización.

Analizando la historia de las civilizaciones se aprecia que el mayor o menor brillo de las mismas siempre se midió por el desarrollo de sus industrias madres.

Y la primera y más básica de estas industrias madres, la más fundamental, si se quiere la más imprescindible, siempre fue el arte de cultivar la madre tierra.

La historia muestra que no hay ni puede haber civilización hasta que no exista agricultura. Porque es de la tierra de donde sale todo lo que el hombre necesita.

Se dijo que la civilización entró aquí de la mano de los obrajeros correntinos y del Ejército.

La civilización no fue traída a estas costas ni por los obrajeros ni por los soldados.

Lo único que hacían los dueños de los obrajes era llevarse maderas para sus lucrativos negocios. Los soldados venían a someter o matar indios para sacarles sus tierras.

Según el principio básico y elemental de que sin agricultura no hay civilización, aquí la verdadera civilización empezó cuando el 2 de febrero de 1878 los primeros extranjeros llegaron con sus arados a cultivar las tierras.

No hubo auténtica civilización hasta ese día memorable en que llegaron los sufridos hijos de Italia, primero, y de otras partes del mundo, después, a arar las tierras hasta entonces vírgenes y después fundar fábricas y cooperativas.

De la mano de esos gringos el cooperativismo cruzó el océano y se estableció aquí. Fueron ellos los que iniciaron la tradición cooperativista chaqueña.

Como reza un poema que Aledo Luís Meloni escribió hace cincuenta años, “ellos inauguraron la mañana”.

 

Marcha 2 de Febrero de 1878

 

Nunca deben olvidarse los nombres de esos hombres que con sus manos firmes en el arado abrieron los primeros surcos de la civilización en estas tierras.

Me adhiero a los actos recordatorios rescatando un poema que en 1968 escribió Aledo Luís Meloni.

El entonces director de la Banda de Música de la Municipalidad de Resistencia, Luís Gusberti, le puso música, y pasó a ser la “Marcha 2 de Febrero de 1878”.

Decía así:

“Mientras subían por el Río Negro

entre el asombro en flor del litoral,

la patria les dolía en el costado,

la patria los lloraba allende el mar.

La hechicería de la tierra nueva

era un dulce señuelo, en su verdor;

y olvidaron la ruta del regreso,

y anotaron en la orilla el corazón.

Cuando midieron la primera melga,

cuando partieron el primer terrón,

ellos inauguraron la mañana;

en cada reja sonreía el sol.

Y en la memoria de la patria nueva

quedó historiada, como un haz de luz,

la fecha liminar de la aventura

de los hombres venidos del Friul.

Ahora crece sobre su recuerdo

la ciudad que soñaron al llegar;

corazón, del noreste, siempre abierto

hacia los cuatro rumbos de la paz”.

 

 

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