“El día que El Territorio pasó a ser una tribuna peronista”

¿Qué pasó en el Chaco durante la última dictadura? Por Vidal Mario
Participación y protagonismo ciudadano. La importancia de las comisiones vecinales para construir una mejor ciudad
Las denuncias contra Aida no cuentan con un sustento real.

                                     

Vidal Mario *** 

A las seis y media de la tarde del 6 de septiembre de 1930, cuando el capitán Perón llegaba en un blindado a la explanada de Rivadavia y 25 de Mayo con los jefes de la revolución de Uriburu, un civil le alargó un trozo del busto de mármol de Yrigoyen que habían destrozado y arrojado desde los balcones de la Casa Rosada. 

“Tome mi capitán, guárdelo como recuerdo y que mientras la patria tenga soldados como ustedes no entre ningún peludo más a esta casa”, le dijo el hombre a Perón.

A Yrigoyen, iniciador en la Argentina de lo que hoy llamamos justicia social, le decían “El Peludo”. 

Ese mismo día y a la misma hora en la calle Santa María de Oro 154 de Resistencia, el propietario de El Territorio escribía debajo de la transcripción del telegrama que anunciaba el golpe: “Se convoca a la ciudadanía del Chaco a defender con las armas al presidente legal de la República, doctor Hipólito Yrigoyen”. 

Quien escribió eso fue Ernesto Zamudio, el insobornable vazco yrigoyenista que el 21 de febrero de 1919 había comenzado a lanzar a la calle el referido diario. 

Hasta que se vio obligado a vender su periódico, ese insobornable periodista había sido un implacable defensor de la institucionalidad, de la democracia, de la justicia bien entendida y de la provincialización del Territorio Nacional del Chaco. 

Las misiones que le encargó la vida y que él cumplió fielmente y a carta cabal a través de las hojas de su diario le acarreó sinsabores como ser encarcelado, ser víctima de una emboscada tendida por sicarios del gobernador Centeno de la cual pudo escapar de milagro, ocultarse casi dos años en el campo de un amigo, o escapar por la ventana de su casa otra vez que la policía vino a buscarlo.

El 13 de octubre de 1954, días antes de la obligada venta de su diario al peronismo, Ernesto Zamudio escribió un artículo en el cual se vanaglorió de una de sus virtudes: “En todos los ya largos años de vida de El Territorio sus editores responsables no merodearon jamás por los despachos de ningún gobernador”. 

En esa misma nota recordó algunas de las graves vicisitudes que debió atravesar el periódico. Como éste, que sucedió en tiempos del gobernador Castells: “Recuerdo con dramatismo a aquel gobernante que clausuró por un mes El Territorio y encarceló a su director por cuarenta días durante las elecciones de 1938. Bandas armadas custodiadas por policías recorrían la ciudad asaltando comités opositores, baleando los locales y estropeando a los que encontraban en ellos”. 

Dichas bandas armadas también llegaron a El Territorio, hecho que rememoró de esta manera: “Dos camiones cargados con unos veinticinco valientes en cada camión ostentando armas largas y cortas y respaldados por la policía pararon frente al edificio de El Territorio, y aullando denuestos de toda clase pusieron pie en tierra. 

Pero divisaron que desde un zaguán, un ventanal y el mostrador los encañonaban también a ellos con armas largas y cortas. No esperaron más: como autómatas disciplinados volvieron a los caminos y silenciosamente se fueron”. 

Dieciséis años después del golpe de 1930 que recordé al inicio de esta nota, aquel capitán Perón se convirtió en presidente de la Nación y comenzó a apoderarse por las buenas o por las malas de los medios de difusión que había en el país. 

A medida que pasaban los años iban incautando diarios, revistas, agencias de noticias y radios. 

Aquí ya había caído en manos de la dictadura fascista LT5 Radio Chaco. Solamente faltaba El Territorio, al que el gobierno acusaba de “demasiado oligarquizado”.

Hasta que también cayó el 19 de octubre de 1954. La Editorial Presidente Perón pagó $1.486.231 para quedarse con él, y la CGT nacional en pleno vino a hacerse cargo del diario. 

Nueva tribuna  peronista 

Una gran multitud que vivaba constantemente los nombres de Perón y Eva Perón se dio cita frente a El Territorio el 23 de diciembre de 1954 a las 18,30 (la misma hora en que veinticuatro años atrás Ernesto Zamudio convocó al pueblo chaqueño a resistir con las armas a los golpistas de 1930) para tomar posesión del diario. 

En el palco se ubicaron las máximas autoridades de la CGT nacional encabezadas por el secretario general Eduardo Vuletich, y también las máximas autoridades provinciales encabezadas por el gobernador Felipe Gallardo. 

Estaban también todos los integrantes del directorio de Editorial Presidente Perón Sociedad Anónima (EPPSA), con su director Raúl Andrés Aguirre al frente. 

Hablaron Vuletich y también hubo un mensaje de Gallardo. Éste, tres meses antes y en el marco de otra multitudinaria concentración realizada en el Parque Presidente Perón había lanzado esta desafortunada pero muy cierta expresión: “No somos gobernadores, somos simples ejecutores de la voluntad del general Perón”. 

El 24 de diciembre el diario anunció a sus lectores: “La Doctrina Nacional y Peronista será de hoy en adelante la doctrina que sustentará El Territorio. Los objetivos de Perón son los nuestros, y como Perón es nuestro único líder declaramos sin vuelta de hoja que somos soldados incondicionales de su causa”. 

Así terminó una época y comenzó otra. El Territorio nunca más fue igual, porque perdió para siempre su tradicional espíritu inquisitivo y su ardor combativo. 

Pasó a ser un mero boletín oficial, no sólo de aquel gobierno sino también de todos los gobiernos que vinieron después. 

El pasado 21 de febrero habría cumplido un siglo de vida. Pero cerró definitivamente sus puertas el 9 de julio de 1989 dejando a más de cien trabajadores en la calle.

***PERIODISTA – HISTORIADOR

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